Los gatos que viven en interior necesitan oportunidades diarias de juego y exploración. Con sesiones cortas y un entorno bien pensado es fácil mantenerlos activos.
Mejor varias sesiones de 5 a 10 minutos que una única sesión larga. Los juguetes tipo caña que imitan presas suelen funcionar muy bien; termina el juego dejando que «capture» su objetivo.
Los dispensadores de premios y esconder pequeñas porciones por la casa convierten la comida en un reto. Introduce la dificultad poco a poco para que no pierda el interés.
Depende de la edad y el carácter, pero varias sesiones cortas repartidas por el día son una buena base.
Sin piezas pequeñas que puedan soltarse ni cordones accesibles sin supervisión. Revisa su estado y retira los deteriorados.
Sigue jugando, con menor intensidad y retos más suaves. Adapta alturas y superficies a su movilidad.