Los primeros días en una casa nueva marcan la adaptación de un gato. Preparar el espacio antes de su llegada reduce el estrés y le ayuda a sentirse seguro desde el principio.
Cada gato lleva su propio ritmo: deja que explore cuando quiera y evita forzar el contacto los primeros días.
Reserva una habitación tranquila donde pueda estar los primeros días, con su cama, agua, comida y arenero. Los escondites (una caja, un mueble bajo) le dan puntos de refugio mientras gana confianza.
Déjale explorar a su ritmo, mantén horarios estables de comida y limpieza, y presenta a las personas de la casa de una en una. Si hay otros animales, haz presentaciones graduales, primero a través del olor y con espacios separados.
En un lugar tranquilo, accesible y separado de la zona de comida y agua. Evita sitios de paso o con ruido.
Desde unos días hasta varias semanas, según el carácter del gato y su historia previa. La calma y la rutina aceleran el proceso.
Empieza con espacios separados e intercambio de olores (mantas, rascadores) antes del primer contacto visual, y supervisa los primeros encuentros.